Punta de lanza en salud comunitaria

La palabra en inglés “groundbreaking” puede ser usada de dos maneras. Una se refiere a la ceremonia que indica el inicio de un nuevo proyecto de construcción y la otra se refiere a algo que es nuevo o innovador.

La CEO de La Clínica De Familia, Suzan Martínez de González, no pudo evitar sonreír un poco sobre el uso del término cuando discutía la próxima apertura de las nuevas instalaciones de LCDF en la Santa Teresa High School al sur de Las Cruces.

“En definitiva tuvimos algunos obstáculos que sortear”, dijo. “Esta es la primera clínica construida en una escuela en Nuevo México. Con financiamiento federal involucrado, el terreno propiedad del Departamento Estatal de Educación y el deseo del distrito escolar de no hacerlo nada más un edificio modular, fue todo un proceso de aprendizaje. Incluso nos reunimos con la gobernadora Martínez para modificar el lenguaje de la propuesta. Al ser la primera vez que esto se hacía no había un ejemplo para seguir”.

Cimentando la innovación.

La Clínica De Familia ha sido cimiento de innovación, tanto en sentido literal como figurado, para el condado de Doña Ana desde 1976, cuando cinco empleados comenzaron a brindar atención médica en una oficina de 800 pies cuadrados como parte de la iniciativa Migrant Health. (El Departamento de Salud y Servicios Humanos comenzó a crear centros de salud comunitaria en 1965 para proveer asistencia médica a trabajadores inmigrantes). En 1979, la ahora incorporada LCDF abrió como un centro de salud tanto comunitario como de salud para el migrante en San Miguel, Nuevo México.

Hoy en día, La Clínica atiende a más de 23,000 individuos cada año en siete clínicas médicas, cinco dentales y tres situadas en escuelas a lo largo del condado de Doña Ana. Y, luego de iniciar el nuevo proyecto hace 5 meses, con estas instalaciones escolares en Santa Teresa, el corte de listón para celebrar su apertura será en febrero.

Sin embargo, las noticias más emocionantes en el horizonte de LCDF no tienen que ver con “cimentar la innovación” en otras instalaciones. Tienen que ver con la revitalización y el replanteamiento –quizá, de cierto modo, con la reencarnación– de las instalaciones vacantes de las oficinas de la Ciudad de Las Cruces y el edificio del antiguo Memorial General Hospital en 575 Alameda en el área del centro de la ciudad. Con un costo de renovación de alrededor de los seis u ocho millones de dólares, el edificio provee 44,000 pies cuadrados de un muy necesitado espacio que se convertirá en las instalaciones más grandes de La Clínica. Además de citas concertadas, también proveerá atención a urgencias las 24 horas, con la que los pacientes podrán ser atendidos por muchas diferentes afecciones pero por un costo mucho menor que en una sala de emergencias. La fecha de apertura pronosticada es a mediados de 2016.

El impacto de esta nueva clínica será inmenso. Se proyecta que durante los tres primeros años el “antiguo hospital” atienda a 13,000 nuevos pacientes y provea 147 nuevos empleos para profesionales y personal de apoyo: diez médicos y enfermeros calificados, seis dentistas, un dentista pediátrico, cinco higienistas dentales, cinco encargados de salud conductual y personal de apoyo. Esto sin contar a los doce residentes que participarán a través del Programa de Residencias de Medicina Familiar del Sur de Nuevo México. Martínez de González insiste en la importancia que LCDF otorga a ser un centro de aprendizaje de salud.

“No solamente queremos brindar a los residentes el entrenamiento que necesitan, queremos mantenerlos en el área”, dijo. “Queremos tomarlos por los hilos del corazón para que recuerden la razón que en un principio los llevó a la medicina, la cual es ayudar a la gente.

La medicina comunitaria los regresa a eso”.

La clínica se sitúa exactamente al otro lado de la calle del nuevo City Transit Hub, lo que facilita a los pacientes sin transporte llegar a sus citas y a su hogar.

“Las inasistencias a citas son probablemente nuestro mayor problema”, explica Martínez de González. “Cuando fuimos a ver el edificio y me di cuenta que los autobuses estaban justo al otro lado de la calle, tuve que detenerme y agradecer a Dios”.

LCDF ha estado por mucho tiempo asociada con atender a aquellos en el área que no pueden costearse o que no tienen fácil acceso al servicio médico. Por tanto, quizá exista una percepción de que la calidad de la atención no es comparable con la de otros prestadores de servicios de salud.

“He escuchado a personas decir que no tenemos doctores ‘reales’”, dijo Martínez de González. “Casi todo nuestro personal médico está certificado y si tomas la guía telefónica puedo mostrarte a muchos médicos que han llegado a la comunidad a través de organizaciones como La Clínica o Ben Archer (Health Center, otro centro de salud comunitaria del sur de Nuevo México).

“Créeme”, dijo sonriendo, pero con firmeza. “Nuestros doctores son reales”.

Dicho de manera simple, LCDF desea ser su doctor familiar. Provee atención primaria, lo que se refiere a condiciones de salud cotidianas que no requieren tratamientos especializados. Establecer una relación con un médico y verlo regularmente puede ayudar a prevenir muchas de esas visitas a la sala de emergencias. Quienes proveen la atención médica primaria son una parte importante del sistema de trabajo en salud. La mayor parte de los seguros particulares son aceptados, así como Medicare y Medicaid Centennial Care. Nadie es rechazado por no poder pagar.

Suzan Martínez de González es una alegre fuente de energía que antes de trabajar para La Clínica estuvo ocho años con la New Mexico Primary Care Association. Esto le brindó la oportunidad de trabajar con todas las clínicas a lo largo del estado. Pero a pesar de sus credenciales y experiencia, reconoce la gran responsabilidad que conlleva su posición, así como las grandes necesidades de atención médica en el condado de Doña Ana: 44,000 de sus residentes no cuentan con un proveedor de cuidados primarios de salud.

Sin embargo, no le gusta hablar de ella. Prefiere pensar que Dios la colocó en este tablero de ajedrez en el papel en que necesita estar en este momento.

“No se trata de mí”, concluyó. “No se trata de Suzan Martínez de González. Se trata de las 24,000 personas que atendemos cada año”.

Ese tipo de actitud en una CEO podría ser… bueno, un cimiento para la innovación.

Winter 2015

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