Histórico y curioso error


“Cuando la sombra de la violencia cubre con su manto el espíritu de las personas, la libertad se condiciona al miedo y la psicosis.”

Es el caso de Ciudad Juárez, envuelta en una serie de eventos verdaderamente violentos, que si bien es cierto han ido a la baja en el último año, aún quedan los ecos de las armas de alto poder que hacen evidentes los alcances de la delincuencia organizada que por mucho ha superado a la autoridad. En la memoria de tantos, están perpetuados episodios de amargo sabor, lágrimas, impotencia e impunidad.

María entra en pánico cuando evoca los instantes en que pasó a formar parte de las famosas estadísticas. Aquel día se advertía distinto, una esencia diferente se percibía en el aire, las cosas cotidianas por alguna razón renunciaron a serlo, como advirtiendo que lo rutinario se transfiguraría en extraordinario. Las manillas del reloj estaban lejanas del medio día cuando María, la enamorada María, se dirigía a la casa de su novio Raúl. Un joven que al igual que ella dejó sus estudios para trabajar y llevar lo necesario a la casa de sus padres y que entre sus planes figuraba el contraer nupcias con ella. A quien conocía desde años, pues crecieron juntos, entre los juegos del barrio y las fiestas de niñez
y que por azares de la vida, el amor los involucró en el sentimiento de adorarse. Así pues, María se disponía a visitarlo sin conjeturar que aquella mañana sería la que sellaría su vida para siempre.

La quinta casa de la accidentada e inaccesible calle, propia de los barrios bajos de Ciudad Juárez, era la ubicación de María, donde a cierta distancia observó como de una camioneta lujosa, un grupo de individuos cubiertos del rostro, descendieron y al tiempo atestaron de balas el cuerpo de Raúl y con ligereza impresionante abordaron nuevamente para darse a la huida, sin embargo, la brutalidad aquella estaba remotamente de finalizar. María aún puede sentir la mirada de uno de ellos, que penetrante y retadoramente fijó en ella, sintió como un sudor frió exploraba su cuerpo al pasar a su costado el grupo de demonios que oscurecieron su día, que no contentos con apagar una vida decidieron volver y llevársela con ellos.

Entre jalones e insultos María es levantada, sin poder mirar como el cuerpo de Raúl yacía inerte a las puertas de su casa, con 25 heridas de bala que fulminaron su vida. Adultos y niños corrían como buscando el mejor lugar para observar lo sucedido.

En instantes la policía apareció acordonando el área y una parcial calma surgió, pero solo para dar paso a los familiares de Raúl, su madre, desesperada y con el alma destrozada, logra burlar la baya policiaca, se tiende junto a su retoño, lo levanta y lo pone contra su pecho como si aún fuera un niño, lo mira, entre la sangre que cubre su rostro puede ver la apariencia de aquel hijo que significó amor y sacrificio. En un momento, por su mente pasa la vida completa de aquel crío, los momentos especiales; su nacimiento, sus primeros pasos y hasta su primera palabra: “¡Mamá!” Con el llanto entre cortado le dice: “¡Despierta!”, “¡levántate!”, pero Raúl está lejos de contestar, lo abraza dejando las últimas caricias, muestras de amor de madre en Raúl, luego viene la negación y la pregunta recurrente “¿por qué?”, seguido, los reclamos a Dios por permitir tal atrocidad, un dolor muy grande para una madre que pierde un hijo de la manera más despiadada.

Finalmente, un policía se atreve a separar de sus brazos aquel cuerpo sin vida, pidiéndole resignación y fortaleza a la destrozada madre, con ayuda de los familiares logran alejarla de aquel horrible escenario.

Pasan los minutos, las horas, nadie sabe algo de María, una preocupación más para las familias. Preguntan por doquier, amigas, familiares, vecinos y nada. El presentimiento más oscuro invade ahora a la madre de María quien echa a llorar, no es para menos, las cosas no están del todo bien en esta ciudad.

María vive un infierno en vida en manos de los delincuentes que no logra reconocer entre tanto ultraje, escucha risas e insultos al tiempo en que deslizan las manos por todo su cuerpo, le vendan los ojos, uno a uno inicia a satisfacer sus más retorcidos deseos mientras se burlan y la doblegan. Sólo un oportuno desmayo logra desconectarla de su realidad mientras sabe Dios qué monstruosidades emergieron de la mente de aquellos desalmados durante toda la noche.

Un dolor intenso le regresa la conciencia, no puede ver, un lienzo le impide abrir los ojos, siente al viento en su cuerpo, se sabe en otro lugar además de desnuda, su olfato descubre un olor fétido a
pocos centímetros de ella, intenta moverse, lo consigue apenas unos milímetros, la debilidad se lo impide libremente además de las ataduras en pies y manos.

El instinto de sobrevivir le estimula a intentar moverse, tratar de librar sus extremidades, en el primer intento fracasa, siente que morirá en ese lugar, después de unos minutos un nuevo halo de ánimo le vuelve al cuerpo la voluntad y forcejea hasta lograr librar sus manos, a partir de ese momento se sintió libre, suelta las demás ataduras mientras mira en distintas direcciones, se ve dentro de una casa a medio construir atiborrada de basura, cuerpos de animales que expelían olores insoportables. Finalmente como puede, logra caminar y pedir auxilio, es llevada a recibir atención médica por personas que pasaban por el lugar.

María fue golpeada, humillada, violada. Las marcas de ese momento siempre le seguirán pero ha aprendido a vivir con ellas con la ayuda que ha recibido por las asociaciones civiles. Además
sobrelleva el sufrimiento por la muerte de su novio y su incierto esclarecimiento.

Irónicamente, hay quien dice que la suerte estuvo de su lado, muchas no han regresado para contar su historia. El gobierno busca terminar con estos actos impunes pero es difícil decir en qué momento llegará la justicia, pues cuando se es pobre o mujer, suele llegar demasiado tarde.


HISTORIC ERROR

We are only human and our errors denote our imperfection. As such, we enjoy with morbid intention pointing out when an error has been committed. We get a certain level of satisfaction, sometimes subconsciously, to scrutinize everyone else’s errors while we omit our own. In our Mexican culture, we always try to find a humorous escape to our errors. We attempt to see the bright side of any difficult moment, we find happiness in sadness and humor in crisis.

The Mexican Bank (Banco de México) acknowledged the inaccuracy in the new 100 peso bill and declared that it was due to carelessness. They printed only a certain number of the commemorative bill celebrating the centennial anniversary of the Mexican Revolution (1910-1920). The bill
commemorates the revolution against the dictator Porfirio Díaz by the initiator Francisco I. Madero and his followers. This 100 peso bill is a keepsake for that reason, but also because it possesses two interesting errors. “Sufragio efectivo, no reelección” is a famous quote by Francisco I. Madero which means “Effective suffrage, no re-election.” But instead of the historic quote, what was printed on the bill is “Sufragio electivo y no reelección” which translates to “Elective suffrage and no re-election.” On the opposite side of the bill, the quote appears yet again only to be incorrect once more. It reads “Sufragio efectivo y no reelección” and should not have the “y” but rather a comma.

The Bank of Mexico assured that the mistake will not affect the historic, monetary or
symbolic value of the bill. This curious error, although it should be corrected, should also be a valuable reminder that we, as humans, are perfectible and far from perfect.

Por Oscar Ariel Gamboa Rubio


Spring 2010
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