¿Podría ser Parkinson?

A pesar de sus recurrentes visitas a diferentes médicos y de acudir a instituciones equipadas con la más alta tecnología médica a lo largo del país, el diagnóstico que recibía era siempre el mismo: “Usted sufre de depresión”. Aún así, Ted Blue sabía que había algo más, debido a que por demasiado tiempo no se había sentido bien. Le tomó cinco años ser finalmente diagnosticado y, cuando supo que padecía de Parkinson, recibió la noticia con alivio: ahora que lo sabía tenía esperanzas. Sí, Ted había perdido cinco valiosos años de tiempo crucial para disminuir el impacto de la enfermedad, pero ahora podía buscar el tratamiento adecuado y mejorar su calidad de vida.

Desafortunadamente, la experiencia de Ted es muy común entre la gente que sufre de la enfermedad de Parkinson (EP).

Actualmente, cerca de un millón de personas en los Estados Unidos padecen la enfermedad de Parkinson, pero hay muchas más que no son diagnosticadas. La enfermedad de Parkinson cuesta $25 billones de dólares al año en los Estados Unidos. En promedio, el costo para un paciente individual es de $2,500 al año; mientras que una cirugía de estimulación cerebral profunda puede alcanzar hasta los $250,000.

Los factores genéticos de la enfermedad rondan alrededor del 10%. El Parkinson no es una enfermedad exclusiva de la vejez, ya que aunque afecta a las personas a partir de los sesenta años, con cada vez mayor frecuencia afecta también a pacientes en sus treintas.

No existen pruebas estándar para diagnosticar la EP. El Parkinson es diagnosticado por un neurólogo y en casos leves puede ser difícil de identificar. Un diagnóstico temprano puede ayudar a que el paciente tenga una vida más larga y saludable, así como a retardar el progreso de la enfermedad. Existen dos tipos de Parkinson: el de temblor y el de rigidez, siendo el de rigidez el más difícil de reconocer.

En el Parkinson, las células que controlan la producción de dopamina comienzan a morir, afectando los movimientos del paciente. La dopamina es un neurotransmisor (mensajero químico) que envía información a las partes del cerebro que controlan el movimiento y la coordinación.

La causa de la enfermedad de Parkinson es una combinación de factores genéticos (10%) y medioambientales (vida rural, agua de cisternas y exposición a pesticidas y herbicidas), lesiones en la cabeza, historial de enfermedades, toxinas, etcétera. El Parkinson afecta un 50% más a los hombres que a las mujeres, aproximadamente.

La enfermedad de Parkinson no es fatal, pero empeora con el paso del tiempo y puede causar complicaciones como ahogos, neumonía y caídas que pueden llevar a la muerte. No existe un modo de predecir el curso de la enfermedad en cada paciente en particular. Los problemas físicos y cognitivos que produce el Parkinson afectan la calidad de vida y suelen llevar al paciente al desempleo.

¿Cuáles son las señales de la enfermedad de Parkinson?

(No hay dos pacientes con síntomas similares y no todos los pacientes desarrollan todas las señales).

  • Temblor en manos, piernas, pies, cara o mandíbula cuando los músculos están relajados.
  • Rigidez que implica dureza o inflexibilidad de los músculos en reposo, tensión en el cuello y en las piernas, distonía (calambres en las piernas y en los dedos de los pies), incapacidad de balancear los brazos al caminar y postura flexionada o encorvada.
  • Bradicinesia (movimientos lentos), movimientos incompletos, dificultad para iniciar movimientos y ceses abruptos de un movimiento en progreso.
  • Inestabilidad postural al estar de pie, al pivotear o al girar con dificultad para recuperar el equilibrio, lo cual puede resultar en caídas hacia atrás.
  • Dificultades para realizar funciones cotidianas (abotonarse una camisa, cortar alimentos o cepillarse los dientes).
  • Fatiga y pérdida de energía.
  • Depresión y cambios severos en el comportamiento (insomnio, pérdida de apetito, pérdida de interés en las actividades cotidianas, aislamiento social, sentimiento de ansiedad o de pánico y deseos de morir, los cuales pueden llevar a intentos de suicidio).
  • Máscara: rigidez de los músculos faciales, que pierden su expresión.
  • Pasos cortos y arrastrados o aceleración incontrolable de la marcha.
  • Suavizamiento de la voz, habla rápida o tartamudeo.
  • Demencia con lentitud en el procesamiento del pensamiento, dificultades para concentrarse, apatía, baja motivación y errores de criterio.
  • Incapacidad para calcular las distancias con precisión, excesiva somnolencia diurna y problemas para permanecer despierto al conducir. Muchos pacientes con Parkinson no deberían conducir.
  • “Congelamiento”: una sensación pasajera de estar adherido al piso y ser incapaz de dar un paso.
  • Micrografía: encogimiento del tamaño de la escritura.
  • Dificultad al hablar y al tragar, con exceso de salivación.
  • Pérdida del olfato y problemas de la piel.
  • Problemas de vejiga y estreñimiento.
  • Hipotensión ortostática al levantarse.
  • Somnolencia, alucinaciones, sueños vívidos o ideas extrañas.


Si usted tiene alguno de estos síntomas, se recomienda que consulte a un neurólogo.

¿Tiene preguntas?
Llame al (800) 457-6676 de lunes a viernes de las 8:00 a las 16:00 horas.
www.pdf.org/pins_question
Para apoyo local consulte al www.pdsgsnm.org

Spring 2014
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