Los días de juventud

Es viernes por la noche; el olor a lluvia está en al ambiente y el primer fin de semana del verano ha llegado –la energía y al emoción te rodean. Una sensación de invencibilidad atraviesa tu cuerpo. Has hecho planes para encontrarte con amigos. El estrés de la escuela y las preocupaciones de la vida joven desaparecen mientras esperas los festejos de la noche.

Hurgas por el clóset y encuentras tu mejor atuendo. Una noche como esta merece no menos que esto. La música suena fuerte y libremente mientras te duchas y te vistes.

Un tono familiar de tu teléfono anuncia la llegada de un texto: “Estamos afuera”, dice el mensaje. Tus amigos han llegado. Sonríes y echas una última mirada al espejo. Cerrando la puerta del frente, llegas hasta el auto en que resuena la misma música fuerte que dejaste atrás. El motor ruge y tu adrenalina surge mientras esperas ansioso el destino. Será una noche para recordar…

¿Cuántas veces has vivido y revivido este estimulante momento de “noche de salida”? Has disfrutado la compañía de amigos y del alcohol, bailando y flirteando como si nada más importara en el mundo. Has vivido ese momento y has esperado a revivirlo fin de semana tras fin de semana.

Pero, ¿qué si algo pasara?

¿Qué tal si sales con tus amigos y de pronto hay una catástrofe inesperada: un ataque terrorista, un tiroteo, un accidente de automóvil o una llamada urgente de que un familiar ha sufrido una lesión mortal? ¿Alguno de estos sentimientos despreocupados importarían en un momento como ese?

¿Qué tal si fueras a morir hoy? ¿Estarías listo para lo que hay más allá de esta vida terrenal? ¿No es la respuesta a esta pregunta mucho más importante que lo que una noche de viernes podría ofrecer?

No quiero arruinar tus planes del fin de semana. No hay nada intrínsecamente malo en tomarse un tiempo de ocio. Yo mismo aprecio uno tanto como cualquier otra persona. Por favor, disfruta de una noche de salida, de hecho, ¡disfruta de muchas noches de salida!

Sin embargo, como joven cristiano, no puedes simplemente vivir tu vida al margen. La Biblia es muy clara: debes tomar un rol activo en vivir acorde a la fe. Las decisiones que tomas hoy determinarán cómo pasas la eternidad. Seas un miembro activo del programa juvenil de tu parroquia o que estés espiritualmente al margen, he aquí algunas cosas para considerar en tu viaje de fe.

¿Por qué es esto tan urgente?

Vivimos en los finales del tiempo. Una y otra vez las escrituras nos recuerdan que Nuestro Señor pronto regresará a la tierra. Constantemente somos alentados a esparcir la fe y a llevar una vida cristiana.

“La noche ha pasado”, escribió el apóstol Pablo, “ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz”1.

Las palabras de Pablo fueron pronunciadas ante la iglesia de sus tiempos; pero aún así su mandato es más crítico para nuestra generación. Lo que estamos enfrentando en estos momentos de la historia es mucho más importante que una noche de salida con los amigos. Hay una guerra de creencias morales desarrollándose en nuestro mundo. Cada persona joven está hoy a punto de experimentar el cambio cultural que marcará el comienzo del fin del mundo. El libro de Timoteo brinda una detallada descripción sobre la naturaleza de la sociedad en los tiempos finales.

“Esto también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes a los padres, ingratos, sin santidad, sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios; teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella”2.

¿Hay alguna otra explicación necesaria para probar que nuestra sociedad está viviendo así hoy? ¿No son estas señales del final?

¿Por qué no puedo esperar hasta que sea mayor para comenzar a tomar mi fe en serio?

Muchos adolescentes sienten que su tiempo para ser responsables vendrá más adelante en la vida. Sienten que la juventud les otorga una licencia para disfrutar de un estilo de vida libre de preocupaciones. Esta idea está en completa oposición con las escrituras. La Biblia registra las palabras del rey Salomón, el hombre más sabio que jamás haya vivido. Salomón era un adolescente cuando se volvió rey.

“Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre”; oró a Dios, “y yo no soy sino un joven, y no sé cómo entrar ni salir…”3. Complacido con su plegaria, Dios prometió a Salomón que tendría más sabiduría que ningún otro hombre que jamás hubiera vivido.

Dotado con el don de Dios, Salomón dedicó su corazón a observar todas las experiencias del hombre. Desde sus años adolescentes hasta el final de su vida, el hombre más sabio que jamás vivió registró su conocimiento en el libro bíblico de Eclesiastés. Con toda la sabiduría, riqueza, pertenencias, amigos y mujeres que pudo haber tenido, Salomón escribió que el significado de la vida era:

“Y acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días…”4.

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena o mala”5.

Es peligroso pensar que puedes vivir como un joven temerario y sentar cabeza más adelante en la vida. En el pasaje mencionado, Salomón está alentando a cada joven para vivir los mandamientos de su Creador temprano en la vida antes de que “vengan los malos días”. Obedecer a Dios te asegurará que estás viviendo la vida plena que Dios preparó para ti.

A veces voy a la iglesia con mis padres, ¿eso no es suficiente?

Sentarte en la iglesia no te hace cristiano tal y como pararte en el garaje no te hace un automóvil. Si sólo eres un calentador de butacas no eres un cristiano. La Biblia dice, “Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma”6.

Tu fe cristiana no puede ser vivida a medias. La vida cristiana diaria es necesaria para mostrar evidencia de tu fe y de que Dios obra en tu vida.

“Yo conozco tus obras”, le dijo Jesús a la iglesia de Laodicea, “que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”7.

Jesucristo nos ha pedido que nos comprometamos completamente con Él. Tienes una decisión por tomar. ¿Seguirás a Cristo o te entregarás al mundo?

¿Vale la pena?

“YOLO” es el acrónimo que utilizan los adolescentes hoy en día para justificar sus acciones desenfrenadas como beber mucho o poner en riesgo sus vidas. YOLO significa “Sólo Vives Una Vez” (“You Only Live Once”). La idea de que debes tener toda la diversión posible porque no podrás llevarte nada contigo cuando mueras es un engaño.

Las escrituras aseguran que nuestras acciones correctas nos seguirán cuando muramos. Al final de los tiempos todos los que sigan a Cristo recibirán su recompensa dependiendo de lo que hayan hecho en sus vidas. Nada en esta vida puede compararse con las bendiciones que Dios tiene guardadas para aquellos que lo aman. Las escrituras dicen:

“Cosas que ojo no vio, ni oreja oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman”8.

Cinco meses antes de su propia muerte, CS Lewis, el gran autor cristiano, escribió, “¿Acaso este mundo ha sido tan bondadoso contigo que deberías abandonarlo con arrepentimiento? Hay cosas mucho mejores más allá que las que dejamos atrás”.

¿Cómo comienzo?

Tu primer paso es orar. Examina cada área de tu vida en la que te has rebelado. Pide luego a Dios que te perdone por medio de su Hijo Jesucristo. A continuación, asegura la vida eterna leyendo y confesando lo que está escrito en Romanos 10:9. Finalmente, pide a Dios que te guíe en el fortalecimiento de tu fe y de tu compromiso cristiano. Esta oración NO SERÁ ignorada. Si tú haces tú parte, puedes estar seguro de que Dios hará la suya y que tu vida cambiará. La Biblia dice:

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada. Pero pida en fe, no dudando nada…”9.

Sé fiel

La vida cristiana está colmada de bendiciones, sin embargo, cada cristiano (especialmente aquellos que apenas se han comprometido a Cristo) enfrentará persecución en su vida10. Nuestro Señor sufrió persecución y juicios durante toda su vida terrenal. Tú también lo sufrirás. Recuerda que Dios nos llama a una vida que este mundo no puede quitarnos y a un tesoro que no puede ser robado11.

Por sobre todas las cosas, encuentra consuelo en saber que en todos los momentos difíciles de tu vida no estás solo. Cristo nunca se irá de tu lado ni te abandonará. Las últimas palabras de Nuestro Señor registradas en los evangelios fueron:

“Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”12.

1 Romanos capítulo 13:12
2 2 Timoteo capítulo 3:1-5
3 1 Reyes 3:7-9
4 Eclesiastés 12:1
5 Eclesiastés 12:13-14
6 Santiago 2:17
7 Apocalípsis 3:15-16
8 1 Corintios 2:9
9 Santiago 1:5-6
10 2 Timoteo 3:12
11 Mateo 6:19-20
12 Mateo 28:18-20

Summer 2015
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