Brasil Un mosaico de influencias culturales


América Latina está formada por países de Sudamérica, Centroamérica y México. Es un área grande y tiene muchos puntos en común. Esta región cubre el espacio desde México hasta Argentina. Espacio que fue colonizada por los países Ibéricos, Portugal y España, a partir del siglo XV, consolidando una cultura “Latina”. Se le llamó así porque las dos lenguas (portugués y español) son originarias del latín. Esa vasta región tiene raíces de las diversas culturas indígenas establecidas antes de la colonización. La mezcla de estos pueblos resulta en una cultura con características propias, únicas y originales en términos de historia y organización social. Con un territorio de dimensiones continentales, Brasil es el país más grande de América Latina y el único donde se habla portugués. Brasil tiene fronteras con siete países donde el español es la lengua oficial. Es dueño de una gran diversidad geográfica, económica y social. Tiene una extraordinaria unidad nacional sedimentada por la lengua Portuguesa, hablada en todas las regiones. Así vemos como los acentos cambian, pero permanece el alma generosa y abierta de los domadores de la tierra y de las dificultades. El país, por su inmenso territorio, posee una variada gama de subculturas conservadas en sus cinco regiones distintas y unidas en una sola cultura, la brasilera. Muchas de esas culturas están construidas en el contacto de pueblos que comparten la misma historia y espacio geográfico como es el caso de la región Sur de Brasil. Aquí las tradiciones, el folklor, la música y la gastronomía del Gaucho son compartidas con Uruguay y Argentina.

Hablar sobre cultura nos lleva a hablar sobre comida, que es uno de los máximos exponentes de la cultura de un pueblo. De América Latina para el mundo. Así se establecieron alimentos como la papa, el maíz, el cacao, los frijoles y los chiles. En 1942, con la llegada de Cristóbal Colón, empezó la expansión en cuanto al conocimiento y el uso de esos productos por los colonizadores europeos; quienes los introdujeron en su tradición culinaria y en aquella de otras regiones. Desde el Norte hasta el Sur de América Latina hay una gran variedad de recetas y platillos tradicionales de cada país, pero que tienen en común la importancia de los productos de esa región.

Cada pueblo tiene su propia cocina, su manera de preparar los platillos. En Brasil el arte culinario es extenso, original y uno de los más expresivos del mundo. A lo largo de 500 años, el brasilero asimiló y transformó las comidas de los europeos, principalmente la portuguesa, las comidas de los africanos y las comidas del Oriente; manteniendo intocable la comida de los indígenas que habitaban el territorio antes de su descubrimiento. La comida brasilera es rica, sabrosa y diversificada. Cada estado brasilero tiene sus platos típicos, preparados según antiguas tradiciones, que son trasmitidas por varias generaciones. De cada región de Brasil se puede mencionar algunos platillos: en la región Norte tenemos Pato no Tucupi, en la región Noreste Vatapá, en la región Centro-Oeste Pamonha, en la región Sureste Tutu à Mineira y de la región Sur Churrasco. Cabe mencionar que existe un plato que es considerado típico de la cultura culinaria brasilera, la Feijoada, y puede ser encontrada en muchos restaurantes por todo el país cada sábado.

La Feijoada tiene un origen asociado con los esclavos y el proceso de esclavitud en Brasil. Aun así, esta representa mucho más que una comida de esclavos; representa el mestizaje brasilero, los orígenes y las costumbres. Posee una valoración simbólica de Brasilidad. Es un plato que se puede encontrar desde las mesas más simples hasta las mesas más nobles y utiliza uno de los alimentos más populares en todas las culturas de América Latina, el frijol. Independientemente de su origen, es un platillo de mucha densidad cultural y tiene admiradores en cualquier lugar del mundo donde haya un brasilero que lo prepare e invite a los amigos para disfrutarlo.

Receta de feijoada (10 personas)

  • 1 lb de carne de res seca salada
  • 1 lb de costillas de cerdo
  • 3/4 lb de patas de cerdo saladas
  • 1/2 lb de rabos de cerdo salado
  • 1/2 lb de orejas de puerco saladas
  • 1/2 lb de lomo de cerdo ahumado
  • 1/2 lb de longaniza ahumada
  • 1/2 lb de longaniza fresca
  • 1/2 lb de tocino en cubos
  • 2 lbs de frijoles negros
  • 2 cebollas picadas
  • 1 taza de ajo picado
  • 6 hojas de laurel

Modo de Preparación:
Limpie bien las carnes saladas, quitándoles la grasa. Póngalas a remojar en agua por 24 horas. Cambie el agua de las carnes de tres a cuatros veces en ese periodo para quitarles lo salado.

Ponga a hervir las carnes saladas en piezas enteras por aproximadamente 20 minutos. Agregue los frijoles y las hojas de laurel. Después de 30 minutos de cocimiento agregue los rabos, las costillas, el lomo y las longanizas cortadas en rodajas.

Guise la cebolla y el ajo en dos cucharas de aceite y agréguelo a la olla de los frijoles.

Después de dos horas de cocimiento, saque las carnes y cortártelas en trozos pequeños, regresando los trozos picados a la olla de los frijoles. Póngalo a cocer unos 10 a 15 minutos adicionales.

Sírvalas con arroz blanco, Couve à Mineira (col/berza sofrita con aceite, ajo picado y sal) y Farofa (harina de yuca tostada con tocino, cebolla, huevos, perejil y aceitunas).


Fall 2009
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