Un País Para Querer Venezuela


Mi país está situado al Norte de Sudamérica y debido a su ubicación geográfica recibe la influencia del Océano Atlántico y del Mar Caribe, con la existencia de grandes cordilleras a lo largo de nuestra costa. Así, contamos con tal variedad de paisajes y zonas de vida, donde se alojan una vasta fauna silvestre y la gran diversidad de especies que constituyen la flora venezolana. Venezuela es un país de bellezas y contrastes. El orgullo venezolano se traduce en símbolos nacionales: nuestra flor es la orquídea; nuestro árbol, el araguaney; el ave nacional, el turpial; nuestro fruto, el cacao; y el joropo es nuestro baile representativo.

Para describir a Venezuela es necesario hablar de ecoturismo, de aventura, de naturaleza virgen, de mega-diversidad, de hermosas y paradisíacas playas, islas, archipiélagos y lagunas costeras, montañas y bosques nublados, exuberantes e impenetrables selvas húmedas tropicales, tepuyes (mesetas abruptas, con paredes verticales y cimas muy planas), páramos y nieves perpetuas; pero también de vastas llanuras y sabanas, de caudalosos ríos e imponentes saltos de agua, de culturas ancestrales y tradiciones. En fin, hablar de Venezuela es reunir al Caribe, la Amazonía y los Andes en un solo país.

Los venezolanos nos caracterizamos, en lo individual, por la simpatía, hospitalidad, inteligencia y buen sentido del humor; y, en lo colectivo, por ser temperamentalmente apasionados. No en vano, Guinness World Record 2008 nos denominó el país con más habitantes felices en el mundo.

Nuestra cultura es muy rica en tradiciones y folklore que tienen su origen en el intercambio y la mezcla de costumbres, ideas, lengua y religión de tres grupos étnicos: los indígenas americanos, los negros africanos y los blancos europeos. Cada una de nuestras 30 diferentes etnias indígenas es poseedora de su propia cultura, lengua, folklore, tradiciones, música, arquitectura, cosmovisión, conocimientos médicos naturales y manifestaciones etnográficas. Así, este rico mestizaje de indígenas, negros y europeos hace de nuestra población algo muy admirable e interesante que nos identifica como un país neo-tropical y multicultural lleno de calor humano.

En el siglo XVI, a la conquista de tierras venezolanas llegaron principalmente andaluces y canarios; por lo tanto, nuestro español tiene acentos y modalidades muy peculiares. El habla de Andalucía e Islas Canarias es la base del español usado en Venezuela, combinado con rasgos de nuestro mestizaje. Los esclavos africanos traídos durante la colonia contribuyeron con vocablos que hoy día siguen tan vigentes como nuestro usadísimo chévere que proviene del Yoruba “che egberi”; originalmente significaba ‘valiente’ o ‘el más fuerte’, pero ahora lo utilizamos para caracterizar todo lo bueno y lo agradable.

Muchos de los venezolanismos han sido aceptados oficialmente por la Real Academia Española, como parte del idioma español: guayoyo (café negro muy diluido) y caraota (frijol/judías), entre otras muchas, son palabras indígenas que utilizamos como parte de nuestra habla cotidiana y, sin duda, “Cónchale vale” es nuestra expresión más característica, la usamos para decir ‘caramba’, ‘órale’ o ‘vaya’.

Es también de notar que el venezolano castellaniza las palabras de origen inglés para incorporarlas al español y hasta incluso inventa palabras derivadas de la cultura moderna, así decimos guachimán (watchman) para referirnos a los vigilantes o frizzer (freezer) para el congelador; macundales lo utilizamos como sinónimo de ‘cosas’ por la famosa marca de herramientas Mack & Dale; tenemos bluyín (blue jean) para hacer alusión a cualquier tipo de pantalón de tela de mezclilla; y la palabra okey (OK) para indicar que se está de acuerdo con algo.

Existe un listado de las comidas criollas más conocidas: la hallaca (tamal), el joropo ‘Alma llanera’, el valse andino o el tamunangue larense. Venezuela es identificada por sus arepas, tenemos de trigo y de maíz, pero también contamos con deliciosas variedades de pan sobado y casabe (pan de yuca) para acompañar un humeante y aromático café criollo proveniente del fruto nacional cosechado en el occidente y el oriente del país.

A lo largo del país encontramos algunas diferentes comidas que caracterizan a cada región, pero también tenemos platillos que varían dependiendo de la zona; por ejemplo, el perico o revoltillo de huevo, aún con iguales ingredientes es diferente en San Cristóbal que en Caracas, pues varían su textura y grado de cocimiento. De igual manera, la hallaca (plato navideño) tiene versiones peculiares en cada zona; el mondongo caraqueño (sopa de panza de res) es distinto en Oriente que en los Andes, pero todos están unificados por un característico “sabor nacional”.

Nuestro plato nacional es el ‘Pabellón Criollo’ que consta de carne mechada, caraotas, arroz, queso criollo y tajadas de plátanos maduros. Lleno de colores y sabores variados, posiblemente evoca la unión de las etnias que integran nuestro pueblo. Es difícil precisar el origen del plato, pero ya a finales del siglo XIX era reconocido en la capital, Caracas.

La gastronomía tiene un gran valor en el desarrollo de nuestro país. Al igual que su folclor, la gastronomía es muy rica, reflejo de nuestra multiculturalidad. A través de los platos de cada región, podemos internarnos en la vida y costumbres de sus habitantes; como diría el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri: “Lo que el pueblo come retrata su historia y su psicología”.



1. Carne Mechada (Deshebrada)


  • 2 kg de falda de res
  • 1 cebolla grande
  • 1 cebollín
  • 1 ajo porro, parte blanca (puerro, papillote, leeks)
  • 6 dientes de ajo

    Sofrito
  • 4 tomates
  • 1 cebolla
  • 1 ajo triturado
  • 1 pimentón rojo
  • 1 pimentón verde
  • Ajíes dulces
  • Sal, pimienta y comino (al gusto)

La carne se hierve con cebollas y sal hasta que alcance un punto de ablandamiento donde se deje mechar (deshebrar) fácilmente. Se mecha a mano, en trozos finos para posteriormente freírla en aceite muy caliente preferiblemente coloreado con onoto (achiote). En el aceite hay que saltear un sofrito de ajos machacados, cebollas, cebollín, ají dulce, pimentón y ajo porro, todo finamente picado. Se agrega y se saltea la carne, para finalmente adicionar tomate troceado sin piel y sin semillas, sal, pimienta y comino al gusto. Es importante cocinar a fuego lento hasta que quede suavemente jugosa. La carne se torna rojiza y aromática.

2. Caraotas

Las caraotas (frijoles negros) deben ser negrísimas, se pueden impregnar con especies como clavitos de olor, cominos, un sofrito de ajo, cebolla, ají dulce, ajo porro, sal, pimienta, y cilantro al gusto. Para su preparación se dejan cocinar en agua hirviendo hasta que se vuelvan blandas y tiernas, luego se aliñan o condimentan con el sofrito y se deja que el caldo tome una consistencia algo espesa. Durante el cocimiento se puede agregar cochino ahumado, paticas de cochino troceadas o tocineta; pero esto sólo para dar sabor, pues no se presentan en el plato. También si se prefiere, a las caraotas se le puede dar un punto de dulzura, aportado por papelón (piloncillo) raspado o azúcar.

3. Arroz Blanco

  • 1 taza de arroz blanco sin cocer
  • 2 tazas de agua
  • 2 ajíes dulces
  • 1 ajo triturado
  • 1⁄2 cebolla

Al cocer el arroz, se aromatiza ligeramente con ají dulce, ajo y cebolla. En el pabellón debe servirse suelto y muy blanco.


4. Platanos

  • Aceite para freír

Los plátanos, un elemento esencial para el pabellón criollo, deben tajarse (cortarse en rebanadas largas) y freírse.

Una Nota:
La carne mechada, el arroz y las carotas deben distribuirse en el plato de forma decorativa y alrededor se colocan las tajadas de plátano. Así, el despliegue de colores será indudablemente llamativo: lo blanco del arroz, lo negro de las caraotas, la carne rojiza y los plátanos amarillo-dorados, éstos pueden hacer de barandas o ser parte integral del plato. La combinación de sabores es inigualable, la calidez de nuestra tierra se hace sentir a través de nuestra cocina, y al probar nuestro plato nacional podrá sentir a Venezuela a través del paladar.


5. Postre de Mango (Mousse)

  • 1 lata grande de leche condensada
  • 5 huevos separados
  • 1 cucharadita de jugo de limón
  • 2 tazas de pulpa de mango
  • 3 sobres de gelatina sin sabor
  • 1⁄2 taza de agua


Se vierte la leche condensada en el vaso de la licuadora, se añaden las yemas una por una y se licua bien. Se agrega el jugo de limón y la pulpa del mango a la mezcla y se licua nuevamente hasta que se integren los ingredientes. En una sartén honda vierta la gelatina y el agua y deje reposar por 5 minutos. Cocine hasta que se haya disuelto la gelatina. Se agrega la preparación de mango a la gelatina y se mezcla bien. En un recipiente hondo se baten las claras a punto de turrón o nieve y se incorporan a la mezcla con movimientos envolventes. Se vierte la mezcla en un molde ligeramente engrasado y se deja reposar en el refrigerador por lo menos tres horas. Desmolde para servir.


6. Conserva de Coco

  • 1 coco
  • 1 litro y una taza de leche
  • 1⁄2 kilo de papelón o piloncillo
  • 2 cucharadas de harina de trigo
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Cáscara de un limón (para sabor)


Se ralla el coco y se cocina con la leche en un caldero. Se agrega el papelón partido en trozos y la cáscara de limón y se deja cocinar hasta que se disuelva el papelón. En la taza de leche adicional, se disuelve la harina y se agrega a la mezcla gradualmente. Se revuelve la mezcla constantemente hasta que se separe del fondo del caldero. Retire del fuego y añada la mantequilla mientras que se sigue revolviendo. Vierta el contenido en una bandeja y deje enfriar, para luego cortar en cuadritos la preparación.


Winter 2011
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