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El peso del peso mexicano

Por Gustavo Macedo Perez

No hace falta tener un Premio Nobel en Economía para saber que el peso mexicano ha estado delicado de salud últimamente. Su alarmante baja frente al dólar ha dado mucho de qué hablar. “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”, dijo Edmund Burke. Así que revisemos el historial médico del peso visitando algunos de sus episodios más desastrosos para así comprender lo que le sucede en la actualidad… y lo que está por venir.

El desarrollo estabilizador

En la década de los setenta, México atravesó la primera gran devaluación de su historia. El entonces presidente, Adolfo Ruiz Cortines, presentó “El desarrollo estabilizador”, una política que se caracterizaba por el crecimiento de la producción, la estabilidad del tipo de cambio y las bajas tasas de inflación. El gobierno de Ruiz Cortines fue una época de alto gasto gubernamental, lo cual se esperaba aumentaría el flujo de efectivo y el poder de adquisición de la población. Sin embargo, casi todo este gasto se hizo a través de créditos, lo cual solo provocó un aumento en la inflación y en las tasas de interés. ¿Resultado?: la salida de capitales del país y la disminución de reservas monetarias, lo cual llevó a la devaluación. 

Y ¿qué es una devaluación? La respuesta es muy sencilla: es el fenómeno por el cual una moneda pierde su valor. Para poder determinar este valor, las monedas se miden contra la divisa más estable del mundo: el dólar norteamericano.

“Defenderé el peso como un perro”

A mediados de 1981 el presidente José López Portillo dijo la ahora famosa frase “Defenderé el peso como un perro”. La caída en el precio del petróleo había desbancado las finanzas públicas. Sin embargo, López Portillo no específico como qué tipo de perro defendería el peso y al parecer lo hizo como un Poodle: para 1982 el peso se había devaluado de $27 a $38 frente al dólar y en septiembre de ese año la caída llegó a los $70 pesos.

El error de diciembre

En 1994 Ernesto Zedillo llegó al poder y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional tomó veintiocho municipios del estado de Chiapas. El clima de desconfianza se hizo evidente y México enfrentó la mayor fuga de capitales de su historia. Las reservas se redujeron, las arcas se vaciaron y de pronto las tasas de intereses llegaron al 100 %, lo que provocó la pérdida de un sinfín de bienes muebles e inmuebles.

Luego de esta situación, conocida como “El error de diciembre”, se determinó que el tipo de cambio del peso sería fluctuante, es decir, que su valor lo determinaría el mercado y no el gobierno, evitando así que se le volviera a dar un valor que simplemente no tenía.

El panorama actual

El dólar atraviesa un periodo de fortalecimiento. La economía norteamericana logró disminuir el déficit que venía cargando y que la había desestabilizado. Sin embargo, la fortuna de unos es la tragedia de otros, ya que el robustecimiento económico de los Estados Unidos hace sufrir a las monedas de los países endeudados, que al ajustar su paridad frente al dólar quedan en notoria desventaja.

El futuro (realismo, no pesimismo)

Existen tres factores por los cuales se espera que el dólar continúe a la alza en México.

El primero de ellos es la caída en el precio del petróleo. Dado que la economía mexicana está ligada al precio del crudo, su baja cotización eleva el tipo de cambio. Entre más bajo se cotiza un barril de petróleo mexicano, más focos rojos se encienden en las finanzas públicas.

El segundo factor es el temor ante la fluctuación de la economía china, la segunda potencia económica mundial y uno de los más grandes consumidores de petróleo. De nuevo, la incertidumbre ha provocado la fuga de capitales de países emergentes.

El tercero de los factores es la especulación. Este es un círculo vicioso en el que el temor de que el peso empeore provoca que la gente busque respaldar sus ahorros en dólares… lo cual empeora la situación del peso. Oferta y demanda: entre más se desea adquirir divisa estadounidense, más aumenta su precio.

Finalmente, no todo puede achacarse a factores externos: los altos niveles de corrupción en México, evidenciados en una serie de escándalos, provocan que los inversionistas retiren su dinero de un sistema político en el cual no pueden confiar.

Otro futuro (¡seamos optimistas!)

No todo está perdido. La ventaja de México frente a otras naciones es que se prevé que las exportaciones de manufactura hacia Estados Unidos vayan a la alza, a la par de un aumento de inversiones en los sectores energético y de telecomunicaciones. De mantenerse este marco, el dólar podría cotizarse en $13.20 pesos en diciembre de 2017. 

No queda sino esperar… y esperar lo mejor.

Winter 2017

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